En la casa de Ana
la ternura tiene nombre.

Pequeña hermosa
y ya sabe cuidar el mundo
entre sus manos.

Sus pasos son suaves,
como si no quisiera despertar
los sueños que habitan su cuarto.

“Shhh…”
dice bajito,
y el silencio se vuelve abrazo.

Su muñeca duerme,
y ella vigila
como quien ama de verdad.

En su hogar
todo es cálido:
las miradas,
las risas,
los brazos que la sostienen.

Ana
no solo juega,

Ana
hace magia. ✨

Lima, Perú.